La Parroquia

La parroquia Santa María Estrella de los Mares está entre el río Guadalhorce, al Este; y el límite de Torremolinos, que sigue el curso de un pequeño arroyo, al Poniente. El mar y la antigua carretera de Cádiz la cierran por el sur y por el Norte. Abarca, pues, la Loma de San Julián, con su Escuela-Capilla; la urbanización que hay en el camino al Parador del Golf, éste incluido; la urbanización de la Cizaña; y Plaza Mayor, con sus alrededores. Cuenta con aproximadamente 8.000 personas.

La bendición del terreno y la colocación de la primera piedra tuvo lugar el 16 de Julio del 2002, entre las seis y las siete y media de la tarde, mientras la Virgen del Carmen se embarcaba en la Cizaña. El acto estuvo presidido por el Sr. Obispo, Antonio Dorado Soto, a quien acompañaban el párroco de Churriana y arcipreste, D. Francisco Ruiz Salinas; el futuro párroco de Santa María Estrella de los Mares, D. Juan Antonio Paredes; D. José Moyano, el benefactor que pagó la mayor parte de la obra y su gerente D. Pere Pla, el arquitecto D. Raimundo Barriga, y numerosos vecinos. Asistieron el Sr. Alcalde de Málaga, D. Francisco de la Torre, el Concejal del distrito, D. José Hazañas, el Ecónomo diocesano, D. José Sánchez Herrera y el aparejador del Obispado, D. Pablo Pastor. Se había invitado también a la Jefa de la oposición municipal, Dña. Marisa Bustinduy, que no asistió ni acusó recibo de la invitación.

El templo fue consagrado por el Sr Obispo, D. Antonio Dorado Soto el día 8 de Mayo de 2004. El edificio está construido sobre un solar de 864,74 metros cuadrados. Su capacidad es superior a la de 300 personas cómodamente sentadas. Es obra de los arquitectos Raimundo Barriga Fernández (Sevilla) y de Juan García Borés (Barcelona). El primero de ellos realizó la reforma y la  ejecución del proyecto.

“El proyecto se lee, dice el arquitecto autor del mismo, como un conjunto de volúmenes nítidos, de formas rectas y blancas, donde juegan las zonas de luz y sombra. Está compuesto de líneas rectas, austeras, blancas y cúbicas. Su aspecto formal está constituido por un conjunto de paralelepípedos de diferentes tamaños y alturas, que van diseñando las diferentes salas y zonas de usos diverso. Estos volúmenes se recogen en su inicio con una zona ajardinada que responde a la antesala al culto, donde el feligrés empieza a recogerse: es el tránsito previo a la oración”. Esta zona ajardinada rodea una escalinata amplia y una rampa para las personas mayores y las que tienen problemas de movilidad.
El espacio en el que entran tras superar el cancel es un rectángulo grande, “de quince metros de altura, donde se ubica la nave central y principal de la parroquia dedicada al culto”. Integrado en él, y a nivel de la primera planta, está el coro, con su acceso desde la escalera del campanario. Además, del lado Éste del rectángulo que sirve de nave central, “salen tres cubos de diferente tamaño y formas. Uno de ellos es pequeño en planta, pero muy alto y esbelto, en línea con la fachada de acceso, que corresponde al campanario. Otro, alineado con el anterior y siguiendo la fachada lateral del cubo central, recoge los confesionarios”. (En realidad, el único confesionario, obra del ebanista Lázaro Moreno). También hay otro rectángulo que sale en perpendicular del rectángulo central. En la primera planta del mismo se sitúan la sacristía, el despacho parroquial y un columbario. En la segunda, la vivienda del párroco, elegante y sencilla.

El acceso principal al templo se realiza por el centro de la nave central, que es la más alta. La puerta, de proporciones notables, está coronada por una vidriera con la imagen de Nuestra Señora Estrella de los Mares, obra de la artista Sandra Losilla. Un cancel iluminado por una lámpara de aluminio permite entrar en el interior. La luz de la nave central entra por techo y deja en la penumbra la zona del confesionario y el acceso a la sacristía. Lo primero que se observa al entrar es el espléndido retablo policromado, sobre fondo de madera dorada, presidido por el sagrario y por una imagen de Nuestra Señora del Carmen. La rodean escenas de los desposorios de la Virgen y San José, de la anunciación, el nacimiento y la presentación. Alrededor, por encima del revestimiento de madera, un “Via crucis” de bronce nos relata la condena, pasión y muerte del Señor. Y a un nivel más elevado, la vidriera de la parte Oeste representa la resurrección del Señor; y las tres de la parte Éste, los sacramentos de la iniciación cristiana.

El interior del templo está revestido de paneles de madera de cerezo con tacos rectangulares, para corregir la insonorización  Una puerta corredera separa el lugar del culto del acceso a la torre y a los salones parroquiales, situados en el sótano. Éste tiene una superficie de 283,30 metros cuadrados y descansa sobre una losa de cimentación de hormigón, de 80 cms. de canto, apoyada en terreno consistente. Hay varias zanjas, con sus bombas, para el saneamiento y para prevenir posibles inundaciones. Las escaleras de acceso están complementadas por un ascensor para puedan que llegar a los salones a los personas con problemas de movilidad y que lleva también a la casa del párroco.

El aspecto exterior, de gran sobriedad y elegancia, recuerda la técnica de Moneo. En un principio se optó por diseñar una superficie bulbosa, en la fachada del templo y del campanario y en la de las dependencias parroquiales. Estaría pintada de blanco. Pero el arquitecto optó luego por eliminar la superficie bulbosa de la fachada principal del templo y de la torre, aunque la dejó en las restantes fachadas y en las dependencias del párroco. Además ordenó pintar esta zona (sacristía, despacho, columbario y casa del párroco) de un color más oscuro.

El altar, el ambón y la pila bautismal los realizó Carlos Francés Paredes, según  diseños de Talleres Granda.

La diseñadora de los mismos, y de todo el conjunto del presbiterio y del retablo fue Lourdes Merino Tomás, que se ayudó de los tallistas Matilde Pérez Rollo y Tudor Cos Logigas. El fondo es de madera de haya, de color natural, para parte del lienzo del presbiterio, y revestido de pan de oro la superficie que sirve de fondo a la imagen de la Virgen y a los cuatro altorrelieves. Éstos tienen una policromía acorde con los tonos del parque que rodea al templo. En la parte alta del retablo hay una talla de Nuestra Señora del Carmen, que lleva en la peana tres ángeles y un velero. El ángel de la derecha está en actitud orante, el de la izquierda tiene un pequeño ramo de flores, y el del centro lleva una pequeña jábega. Los cuatro altorrelieves representan el relato apócrifo de las bodas de San José y la Virgen, la Anunciación, el Nacimiento de Jesús en Belén y la Presentación del Niño. Debajo de la Virgen, dos ángeles de madera policromada, uno con túnica azul y otro con túnica rosa, sostienen una lámpara cada uno para alumbrar al Sagrario, que es de bronce y que está enclavado en una cruz de ágata de Afganistán. La puerta del sagrario tiene un bajo relieve que representa a la Sagrada Familia, y por dentro, el clásico dibujo del pelícano.

En el sótano hay ocho salas para la catequesis y un salón. Todas las salas son de uso múltiple. Una, convertida en biblioteca, tiene unos 1.000 volúmenes clasificados y fichados. El salón parroquial tiene capacidad para unas ochenta personas. Los salones están amueblados y decorados de acuerdo con las necesidades de la parroquia. Las paredes de los pasillos están decoradas con litografías antiguas. Donde desemboca la escalera que conduce del templo a los salones, se ha colocado una imagen de la Virgen, que denominamos Santa María de la Loma de San Julián, imitación gótica, modelada en barro cocido por la ermitaña María Dolores Bonilla.

La vida de la comunidad está animada por el Consejo Pastoral, compuesto por 16 miembros y presidido por el párroco. Dicho Consejo elabora, estudia y decido el Plan Pastoral de cada curso, cuya marcha se revisa en dos ocasiones, a lo largo del curso pastoral y al terminar dicho curso. El equipo de economía que se encarga de llevar todas las cuentas, de repartir información mensual para toda la comunidad y de confeccionar el presupuesto y cuidar de que se cumpla. Las principales tareas parroquiales funcionan por Comisiones: Catequesis de la Iniciación Cristiana, Pastoral de la Salud, Catequesis de Adultos (Prebautismales, Prematrimoniales), Adoración del Santísimo, Misiones, Animación de la vida litúrgica (que integra al coro, los ministros extraordinarios de la comunión, los acólitos y los lectores) y Manos Unidas. También hay una Escuela de Catequistas y está en marcha la preparación que exige Cáritas Diocesana para constituir oficialmente (extraoficialmente funciona desde el comienzo) la Cáritas Parroquial.

Cursillos prematrimoniales: hay tandas para las parejas que prefieren a lo largo de la semana; y para las que los prefieren en un fin de semana. Las fechas para cada curso se deciden y se anuncian en Octubre.

Fiestas que la comunidad celebra con más preparación: El 8 de Mayo, Ntra. Sra. de la Estrella y Aniversario de la consagración (Se tiene la Cruz de Mayo y la clausura de las catequesis); 16 de Julio, Nuestra Sra. Del Carmen (Se procesiona la imagen desde La Cizaña, por el mar y por la urbanización); 2 de Febrero, procesión con los niños que se han bautizado durante el año, presentación a la Virgen e imposición del escapulario.